
Hermano es una de esas películas de presupuesto humilde, recursos limitados y actores desconocidos, pero su fuerza es tan grande y su magia tanta, que enseguida se convertirá en un pequeño filme venerado que, de boca en boca, irá ganando adeptos por todo el mundo. El talento de su director y guionista, Marcel Rasquin, está a la altura de la frescura y la fuerza de sus actores, y así, Hermano se colocaría –al menos para mí– en la línea de películas tan asombrosas como las de Carlos Sorín (Bombón el perro; Historias mínimas), Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) y Danny Boyle (Slumdog Millionaire).

Para mí, Hermano ha sido toda una revelación y un descubrimiento. Además (para elegancia de sus productores y ejemplo para el resto de los cineastas del mundo), por cada entrada recaudada en el cine, Hermano destina un bolívar a Unicef, para ayudar a los niños más desfavorecidos. Sí, es poco dinero, pero ¿cuántas películas norteamericanas o españolas hacen cosas así, partiendo de presupuestos y recursos mucho más altos?
Podéis ver más información en www.hermano.com.ve/
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