viernes, 7 de mayo de 2010

Clarín en Caracas

Siempre que vamos al Centro Asturiano de Caracas me gusta pasarme por la biblioteca y hablar con su guardián. Lo hago desde el primer día que fui allí y lo hago siempre después de comer.
El bibliotecario se llama Oliverio Alas (en la foto), un hombre provecto de casi 80 años que pasa allí las tardes de los fines de semana, un poco para matar el tiempo. La biblioteca, generalmente solitaria, es angosta, umbría, un pequeño laberinto con más de 12.000 volúmenes de primeras ediciones de autores españoles y latinoamericanos, que costarían un dineral en cualquier librería de lance. Este fondo ha ido aumentado mediante compras, pero también por donaciones que hacen los asturianos ya ancianos que deciden ir a morir a España y, como no saben qué hacer con los libros acumulados durante sus años de vida, los entregan generosamente al Centro.

Hablamos siempre largo rato, y cada vez que voy me amplía algo más de lo ya contado.

Oliverio vino por dos meses con su mujer, en barco, en los años 50. Era abogado y recaló aquí por recomendación e insistencia de su suegro, quien, luego de pasar por París y Marruecos trabajando como ingeniero agrónomo, llegó a Venezuela con un buen puesto de trabajo.
Colaboró activamente en la creación del Centro Asturiano de Caracas en 1954, un club privado con piscina olímpica, canchas de tenis, recinto social, zona de recreo, salas de juego, salón de baile, una lunchería, un hórreo y una biblioteca. Ha recibido personalmente a todas las autoridades que han pasado por la institución: los Reyes de España, el presidente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, el ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, el bejarano Jesús Caldera, etc.

Oliverio es además presidente de la Peña Azul del Real Oviedo de Caracas, pintor, dibujante e ilustrador de libros de autores venezolanos. Siempre que voy está leyendo periódicos, y algunos domingos sintoniza una radio pequeña por la que escucha los partidos de la liga española. Su equipo, claro, el Oviedo.

Pero lo más impactante de todo es que Oliverio es nieto de Leopoldo Alas Clarín, el insigne escritor ovetense, autor de La Regenta. Naturalmente eso me tiene fascinado. ¿Quién me iba a decir a mí que en Caracas, en la Carretera Vieja de Las Minas de Baruta, a unos 15 kilómetros del centro mismo de la ciudad, en lo alto de una montaña, me iba a encontrar nada menos que con un descendiente de Clarín?

Por desgracia, me cuenta, no llegó a conocer a su abuelo, fallecido en 1901. No obstante, se siente muy orgulloso de ser nieto de tan ilustre escritor. Un día se pone a enseñarme fotos, retratos, dibujos y me muestra varias ediciones de la obra cumbre de su abuelo (ediciones argentinas, mexicanas, españolas).

En la de Alianza, prologada por su sobrino Juan Cueto (uno de los fundadores del grupo PRISA y actual colaborador de El País), me señala una curiosa imagen de Clarín en la que el escritor aparece con varios miembros de su familia, subidos en un carruaje. En el pescante, con las bridas agarradas en una mano y la fusta en la otra, aparece un conductor de piel canela y cabello oscuro:

-Mira, éste era el chófer. Por su aspecto, podría haber sido venezolano, ¿no te parece? Viendo esta imagen, cualquiera podría decir que Clarín estuvo en Caracas, hace muchos, muchos años.

jueves, 6 de mayo de 2010

No falles tu disparo

Disciplina y voluntad. Este es el lema de UNEFA, la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada Bolivariana, la universidad del pueblo, como ellos mismos se definen.

Según cuentan en su web, su objetivo es “organizar, captar, registrar, controlar y reentrenar a la Reserva de la Fuerza Armada Nacional con la finalidad de garantizar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional”.

Éste que aparece en la imagen es el cartel con el que invitan a sus alumnos de Caracas a formar parte de la “Milicia Unefista”. Lo publica El Universal, y en él, un niño ataviado con los colores patrios apunta con un fusil de largo alcance hacia un lado, aunque sus ojos se dirigen al frente, al espectador. La orden es clara: no fallar.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Egos revueltos

Pongamos que la mujer lleva aquí ya seis meses. Pongamos que trabaja en los Valles del Tuy, a las afueras, a más de ochenta kilómetros de Caracas. Pongamos que su empresa está construyendo una central térmica de ciclo combinado. Pongamos que es la responsable de Calidad. Pongamos que tiene un equipo de cuatro personas directas y otras cinco a través del socio local. Pongamos que todos los días tiene que batallar con ellos, que nunca hacen lo que se les pide, que siempre tienen alguna excusa, que cuando se les dice “¿Por qué no hiciste esto?”, ellos siempre responden de la misma forma: ponen los ojos como besugos y levantan los hombros.

Pongamos, sin embargo, que un día uno de ellos sale espabilado, que hace todo diligentemente, que cumple con todo lo que se le pide, que se anticipa, que propone, que exige, que reclama, que persigue, que está en el día a día de la obra, que hace, en fin, bien su trabajo. Pongamos que ese día entra en el despacho de la mujer y le dice:

-Mire, señora, hice estas revisiones del procedimiento de limpieza de ferralla. Además, se me ha ocurrido incluir otros procedimientos, para ganar tiempo.

Pongamos que la mujer responde:

-Ah, estupendo. Coméntaselo a tu supervisor y lo hacemos como dices. Me parece bien.

Pongamos que el hombre pone un gesto incómodo, como de sorpresa, y que dice titubeando:

-Disculpe, señora, si no le importa, se lo comenta usted mejor… Como si la idea fuese suya.

Pongamos que la mujer se extraña:

-¿Pero cómo que si la idea fuese mía? Si me la has dado tú, y está muy bien. Anda, coméntaselo y dile que yo la avalo.

Pongamos que un compañero del hombre dubitativo le echa una mano:

-Disculpe, señora… Verá… Es que aquí, en Venezuela… bueno, pues, no está bien visto que un subordinado aporte ideas o proponga mejoras a su jefe. Los jefes no soportan que se digan cosas que no se les ocurrió a ellos. Es una lucha de egos, no sé si me explico. Aquí no está bien visto, y uno puede perder el empleo… Si no le importa, coméntesela usted, pues.

Pongamos que la mujer se queda perpleja. Pongamos que hace esta reflexión, de vuelta ya en su casa de Caracas:

-¿Pero cómo va a mejorar este país si capan toda creatividad, toda iniciativa y todo afán emprendedor?

Pongamos que su novio o marido la mira con ojos descreídos y le responde:

-Así les va.

martes, 4 de mayo de 2010

Breve diccionario del español venezolano (II)

Aquí va una nueva entrega del diccionario, centrada en las comidas. Esto hay que aprendérselo, igual que se aprende uno los nombres en inglés cuando va, por ejemplo, a Londres o Nueva York. La lista es muy larga, así que la iré dosificando:

Auyama.- Calabaza. Se come mucho en forma de sopa o crema.

Batata.- Patata dulce.

Cambur.- Plátano. La industria del cambur en Venezuela es una de las más importantes del país y es una fruta de las más baratas.

Canilla.- Un tipo de barra de pan, quizá uno de los más populares. A veces, lleva ajonjolí, unas pequeñas semillas parecidas al sésamo.

Contorno.- Es el acompañamiento o guarnición de las comidas. Por lo general, puedes elegir dos tipos de contorno entre varios: papas, puré de papas, vegetales, ensalada mixta, tostón, tajadas, arroz o papas cocidas.

Chupe.- Sopa, crema.

Lunchería.- Es un restaurante o tienda económica de platos típicos, donde se pueden encontrar arepas, hallacas, cachapas, empanadas, etc.

Papa.- Patata.

Pasapalos.- Aperitivo que se sirve antes de las comidas. También reciben este nombre unos pequeños hojaldres salados.

Tostón.- Plátano verde frito.

Tajada.- Plátano amarillo frito, maduro, cortado en largas láminas. Es muy típico no sólo en Venezuela sino también en Colombia y en algunas islas de las Antillas.

Hormigas culonas.- Hay quien dice que en el interior del país se puede encontrar este plato suculento elaborado con hormigas amazónicas de grandes y jugosos traseros. Se pueden comer fritas en aceite o bañadas en chocolate. Se consideran muy nutritivas y afrodisíacas, como se puede leer en el cartel del vendedor.
¡Que aproveche!

lunes, 3 de mayo de 2010

Harina de otro costal

Que este país está hecho de otra pasta nadie lo pone en duda. Resulta que ahora no solo hay escasez de leche, azúcar y agua embasada, sino también de pan. Vas a la panadería, pides una canilla y la dependienta, con una media sonrisa forzada, te señala un cartel escrito con caligrafía de parvulario: “Por abastecimiento de harina, no se dispensa pan. Por su comprensión, gracias”.

-¿Y sabes hasta cuándo vais a estar sin harina?

-Ah, no sé, chamo. Eso dependerá del distribuidor. A nosotros hoy no nos llegó, y ayer tampoco, y no sabemos hasta cuándo será.

-Vale, gracias. Muy amable. Una pregunta más: ¿sabes a qué se debe?

La dependienta vuelve a sonreír con desgana y levanta los hombros. Es la forma habitual de responder en Venezuela. Nos vamos al colmado a comprar pan de molde. Vaya. Se lo han llevado todo. Las baldas arrasadas nos lo confirman. Les falta sonreír y levantar los hombros también. En fin, hoy comemos sin pan. Y al día siguiente, y al otro, y así.

Hasta varios días después y gracias al periódico no averiguamos qué es lo que ha pasado. Resulta que en Semana Santa el Gobierno dio varios días de descanso nacional con el fin de ahorrar electricidad, ya que el país vive inmerso en una crisis energética sin precedentes. Como hicieron otros muchos venezolanos, los fabricantes y distribuidores de harina se tomaron también sus días feriados, como manda la ley, papá Estado, las efemérides cristianas y las caribeñas, que para eso son también trabajadores como los demás. Así que dejaron de currar y, por tanto, de producir harina y venderla a los panaderos. Ahora, varias semanas después, dan esta explicación en un comunicado antológico:

“Asotrigo (Asociación Venezolana de Molinos de Trigo). La industria molinera de trigo informa a la opinión pública nacional que ante la disminución de los inventarios de harina panadera, causada principalmente por el feriado de Semana Santa, se tomó la decisión de incrementar inmediatamente después del asueto los niveles de producción y distribución de harina en sacos, a nivel nacional, con el fin de normalizar la situación.

Para Asotrigo es fundamental que las panaderías cuenten con inventario suficiente para producir el pan que alimenta a la familia venezolana, razón por la cual acordó con el sector de panaderías mantener la prioridad en la producción y distribución de harina panadera con el fin de que cuente con las cantidades básicas necesarias para su producción.

Asotrigo garantiza plenamente el abastecimiento de la harina de trigo y espera que la situación se normalice en los próximos días”.

Qué bien, nos decimos, volvemos a tener pan.

domingo, 2 de mayo de 2010

Día de la madre

El mes de mayo es el mes de la madre. Se acabaron los perfumes, los bombones o las flores. Se acabaron las excusas para no hacer regalos. Aquí van unas cuantas sugerencias que nos da un anuncio que viene estas semanas en las revistas venezolanas...


La Colina
Cirugía Plásticas y tratamientos estéticos
Belleza con distinción y elengacia
Regálale a Mamá


CIRUGÍA PLÁSTICA
  • Cirugía del abdomen (abdominoplastia)
  • Aumento mamario (prótesis mamaria)
  • Reducción y reafirmación mamaria
  • Aumento y reafirmación de glúteos
  • Prótesis de pectoral y pantorrilla
  • Brazos y muslos (dermolipectomía)
  • Párpados (blefaroplastia)
  • Levantamiento de cejas
  • Aumento o reducción de mentón
  • Reducción de mama masculina (ginecomastia)
  • Revujenecimiento de cara y cuello (minilifting-ritidectomía)
  • Orejas (otoplastia)
  • Nariz estética y funcional
  • Lipoescultura láser (lip-láser)
  • Cirugía de genitales femeninos

MEDICINA ESTÉTICA

  • Toxina botulínica (eliminación de arrugas)
  • Ácido hialurónico
  • Microimplantes faciales (bioplastia)
  • Peeling azelaico y tricloroacético (manchas cutáneas)
  • Dermoabrasión facial

Avda. Libertador. Piso 4. Caracas. Frente a la policlínica Santiago de León.


Lo dicho. Por ideas no será. ¡Felicidades a todas las mamás!

sábado, 1 de mayo de 2010

No es país para carniceros

La cosa ocurrió más o menos así.

Hay un grupo de personas que conforman el consejo comunal. Se dedican a ir de un establecimiento a otro comprando trozos de carne y guardando los tickets (deme un kilo de lomito; no, ahora mejor deme otro kilito de chocozuelo, y ahora otro de pulpa negra, y otro de pollo, y uno más de muchacho redondo y de ganso; y así). Luego se van con esos tickets al edificio donde está radicado un organismo siniestro, en cuyas salas de reunión otro grupo de leales funcionarios con franelillas rojas se dedica a sumar y restar y mirar con lupa los precios que allí vienen marcados.

-A ver, si el kilo oficial de la carne de segunda es de 11,90 bolívares y resulta que estos señores la están vendiendo a 24,50 bolos, compañeros, esto se llama especulación. ¿Pero qué es eso de vender el solomo, la paleta, el papelón, el cogote, el lagarto, la falda y la chuleta por encima de su costo real? Nada de eso. ¡A por ellos!

Así que ese grupo de honrados funcionarios avisa al fiscal auxiliar y éste asume el caso con orgullo y decisión. Levanta acta en compañía de la troupe del Indepabis, cuyas siglas responden al cándido nombre de Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios. Su objetivo es detectar la especulación en los mercados de la capital venezolana.

El Indepabis justifica así su trabajo ante los periodistas: “Tenemos mecanismos de articulación social. Ahí en el ticket está el nombre del comercio y el precio. Tenemos las pruebas y el delito se comprobó en flagrancia. Les solicitamos los recaudos, hablamos con los comerciantes y se llenaron las actas. Luego llamamos a la fuerza pública, ellos hicieron su acta policial y se pasó a la Fiscalía”.

Así, el consejo comunal, los funcionarios y la Policía Militar se presentan ante los ocho carniceros de la Candelaria (al noroeste de Caracas) que han sido investigados. Los detienen ante el estupor y la incredulidad de las familias y los clientes. Los trasladan de madrugada a la comisaría de Fuerte Tiuna, pese a la solicitud de dejarlos ir a sus casas con el compromiso de presentarse al día siguiente ante el juez.

Los carniceros han denunciado que fueron trasladados bajo engaño, ya que les aseguraron que iban a hacer una declaración y, una vez allí, les dijeron que estaban presos.

Según uno de los abogados de los detenidos, el proceso presenta irregularidades y constituye un atropello, pues a su juicio la ley establece que en caso de especulación, el Indepabis debe levantar un acta y abrir procedimiento administrativo para presentar sus alegatos.

Pero los carniceros son sospechosos y han especulado. No importa que los precios al por mayor hayan subido semana tras semana desde principio de marzo y que el kilo de carne se esté cotizando un 40% más cara que el precio oficial. No importa que no se les quiera escuchar. Lo que importa es que la ley ha vuelto a ser eficaz con el insolidario.

Éste ha sido el tema estrella de la semana, la detención de más de 40 carniceros acusados de vender con sobreprecio.